Colores, donde convergen física y emoción

Colores, donde convergen física y emoción

Superado el confinamiento, el Espacio Fundación Telefónica ha querido que sus primeras muestras tras el encierro sirvan a nuestros sentidos: si hace tres meses abrió una exposición dedicada a las instalaciones lumínicas de Joanie Lemercier, ahora acaba de presentar “Color. El conocimiento de lo invisible”, un proyecto que nos propone un acercamiento íntimo y novedoso a todo lo que el color implica, dentro y fuera del marco de la física, de Newton a Hitchcock pasando por Vermeer o El Mago de Oz. La exhibición, comisariada por Miguel Ángel Delgado y María Santoyo, pone en último término de relieve que en esta materia no hay verdades absolutas, que los hallazgos pueden derivar de nuestra apertura a nuevas experiencias y percepciones y que el conocimiento no surge solo al recabar información, sino también, y sobre todo, al establecer conexiones.

Comenzó a prepararse justo antes del confinamiento y tiene como eje la transversalidad: se entrecruzan referencias culturales, históricas y tecnológicas y alusiones a la psicología o la neurociencia con el color como nexo; hay que tener en cuenta que este es, a menudo, una de nuestras primeras vías de acercarnos al mundo en la infancia y que ha estado estrechamente ligado a los distintos conceptos de belleza a lo largo de los siglos, aunque definirlo suponga adentrarnos en terrenos pantanosos.

La exposición empieza analizando su vertiente científica, desde los experimentos revolucionarios de Isaac Newton hasta descubrimientos ligados a la astrofísica o la medicina en relación con los espectros visibles e invisibles del color (ultravioletas e infrarrojos). Podemos contemplar una instalación lumínica dedicada al prisma del físico inglés, que consiguió separar con él los siete colores de la luz del Sol y demostrar que el arcoíris es solo una parte minúscula del espectro electromagnético; supuso un hito a la hora de descomponer y entender la materia, porque la luz que lo atravesaba podía desvelar lo antes invisible.

A Telefónica han llegado también una edición original del Optiks del genio y otros prismas y materiales de gabinete de época, así como entrevistas con expertos actuales en varias áreas científicas que explican los usos del cromatismo en sus estudios: sabremos que, en astrofísica, ha sido herramienta para comprender la composición del universo; que se ha empleado para el diseño de fármacos y que la fijación de estándares cromáticos guarda estrechos lazos con la Inteligencia Artificial y los sistemas de reconocimiento y vigilancia.

Los intentos por cartografiar el espectro del color no son recientes: desde el siglo XVI se han desarrollado sistemas de organización de tonos y ruedas cromáticas para catalogar los conocidos en gamas cada vez más amplias y precisas. En la muestra, una cronología multimedia recoge esos mapas a partir de bibliografías originales, cartas de color tanto artísticas como industriales, mapas cromáticos, el diagrama de la CIE, sistemas cromatológicos modernos y cartas de color digitales.

Hoy son los sistemas informáticos y la citada Inteligencia Artificial los que condicionan la representación cromática: en los últimos años se han implantado 28 colores inéditos con el fin de describir una realidad de la que forman parte indisoluble las pantallas.

"Color. El conocimiento de lo invisible". Espacio Fundación Telefónica
“Color. El conocimiento de lo invisible”. Espacio Fundación Telefónica

La tercera sección del recorrido hace hincapié en lo que el color tiene de subjetivo e irreal: es sabido que las sensaciones cromáticas que la luz produce no son iguales para todos, pese a que hayamos alcanzado consensos universales en cuanto a las formas de nombrarlas. Como “invención”, son infinitas y cambiantes las convenciones culturales, históricas y sociales a él asociadas: azul, rojo, rosa o púrpura nos transmitieron y aún nos transmiten conocidos mensajes en cuanto a religión, poder, género o cultura popular.

Eso sí, esa simbología difiere entre culturas y tiempos y esa evolución y estas diferencias también se ponen de relieve en Telefónica: hoy ligamos el rojo al poder, la ira o la sangre mientras, en el pasado, fue el color femenino por excelencia, solo siendo recientemente sustituido por el rosa. Contemplaremos, en ese sentido, indumentaria litúrgica o militar decimonónica, diseños de Bernhayer o Balenciaga, cartelería, cómics y trabajos de autores que han concedido extraordinaria relevancia al cromatismo, como Esteban Vicente e Yves Klein.

"Color. El conocimiento de lo invisible". Espacio Fundación Telefónica
“Color. El conocimiento de lo invisible”. Espacio Fundación Telefónica

La tecnología, claro, también ocupa su lugar en la muestra desde su voluntad de representar lo real, y el color, con voluntad ficcional o documental. Sobre todo tras el nacimiento de la fotografía en 1839: desde sus inicios, los pioneros del medio trataron de aprehender el color; incluso Ramón y Cajal trabajó por hallar las formas en que nuestro cerebro lo percibe y cómo registrarlo. Y cómo no hablar de cine: Vértigo, El Resplandor o Matrix no serían lo que son si Hitchcock, Kubrik o Wachowski y Forsythe no hubieran recurrido a un uso expresivo de verde, rojo o negro.

"Color. El conocimiento de lo invisible". Espacio Fundación Telefónica
“Color. El conocimiento de lo invisible”. Espacio Fundación Telefónica

Los nuevos medios nos permiten acceder a una gama exuberante de tonos, pero continúa vigente en nuestros días el uso de colores acromáticos: aquellos que no representan la realidad pero que, paradójicamente o no, pueden acercarnos mejor a la esencia de las cosas. El empleo de blanco y negro como opción excluyente, pero también de la escala inmensa de grises, ofrece un lenguaje fácilmente comprensible a un público amplio y extraordinarias y bellas sugerencias.

Podremos contemplar en la exposición demostraciones de coloreado de películas en blanco y negro procedentes del Archivo Histórico de Telefónica o conocer una técnica de Inteligencia Artificial desarrollada por la Universidad japonesa de Waseda que revela cómo está cambiando la manera de revisitar nuestra historia. Nos quedará claro que la ausencia de color convertirá lo cotidiano en irreconocible.

La exhibición se cierra hablando de emociones: recordando a Goethe, quien propuso una aproximación subjetiva al color, se pondrá de relieve que este, no de forma inmediata pero sí relevante, puede influir en nuestros estados de ánimo y que el arte, el diseño, la arquitectura, la moda o la publicidad han dado cuenta de ello. Contemplaremos una instalación inmersiva de Onionlab en la que se nos invita a registrar nuestras emociones ante diversos colores y también retratos de Roselena Ramistella tomados con cámara térmica: en The Warmth muestra cómo los tonos que desprenden refugiados y víctimas de la trata cambian al referirse a la dureza de sus experiencias.

"Color. El conocimiento de lo invisible". Espacio Fundación Telefónica
“Color. El conocimiento de lo invisible”. Espacio Fundación Telefónica

 

 

“Color. El conocimiento de lo invisible”

ESPACIO FUNDACIÓN TELEFÓNICA

c/ Fuencarral, 3

Madrid

Del 16 de junio de 2021 al 9 de enero de 2022

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