24 julio, 2024

Pocas tecnologías han tenido un crecimiento tan rápido y exponencial, y una irrupción tan marcada en la vida cotidiana de muchos, como la Inteligencia Artificial, objeto ya de dependencias individuales y de debates públicos en torno a los límites de su desarrollo y de su implementación.

En su senda de prestar atención a los avances científicos y tecnológicos que no pasan de puntillas en la evolución de nuestras sociedades, el CCCB de Barcelona presenta desde mañana la exposición “IA: Inteligencia Artificial”, coproducida junto al Barcelona Supercomputing Center – Centro Nacional de Supercomputación a partir de una muestra que hace cuatro años pudo verse en el Barbican de Londres; en esta ocasión la han comisariado los investigadores Lluís Nacenta y Jordi Torres.

El recorrido presta atención a su historia y funcionamiento, a las posibilidades creativas que ofrece y a los desafíos que plantea a nivel legislativo y ético; también a su posible uso en los campos de la ciencia y la biomedicina, al rol de la supercomputación en su desarrollo y a los sesgos, tanto raciales como de género, que puede implicar de no ser corregidos. Veremos obras hoy referenciales en el uso de la IA, una línea del tiempo donde descubrir los hitos en su puesta en marcha, una veintena de instalaciones (cinco de ellas inéditas, creadas específicamente para esta ocasión) y testimonios de expertos; además, entre las actividades que complementarán la muestra destaca el seminario Sociedades algorítmicas, que en noviembre convocará a expertos para reflexionar en torno a esos retos sociales y éticos de la Inteligencia Artificial.

La celebración de la exposición coincide, igualmente, con una noticia fundamental para el Barcelona Supercomputing Center: la llegada del MareNostrum 5, potente supercomputador que permitirá hacer crecer, e incrementar la velocidad, de los avances de la Inteligencia Artificial ligados, entre otros asuntos, a la lucha contra el cambio climático o a la medicina de precisión.

Universal Everything. Machine Learning, 2018. Cortesía de Universal Everything
Universal Everything. Machine Learning, 2018. Cortesía de Universal Everything

Las tecnologías informáticas, y también la IA, conciben el mundo como conjunto de datos, y con ellos se inicia esta propuesta: analizando el modo en que el Big Data es recogido y analizado a través de móviles, ordenadores y sensores, sin que los usuarios seamos, a menudo, conscientes de ello. Los criterios y sesgos en esa información y en esa recogida se trasladan a la IA y son el origen de múltiples hallazgos científicos potenciales, de otras perspectivas posibles a la hora de entenderlo casi todo.

Nos recibe el CCCB de la mano de la instalación interactiva Future You, obra del colectivo centrado en el diseño y el arte multimedia Universal Everything: se trata de una gran figura abstracta en continuo movimiento que reproducirá los gestos del público. La acompañan RAY de Weidi Zhang, un dispositivo interactivo de reconocimiento facial; AI, Ain´t I a woman?, pieza en la que Joy Buolamwini conduce nuestra atención hacia los tics raciales de esta tecnología, y la instalación sonora de Eduard Escoffet Eco i l´Oracle.

Weidi Zhang. RAY, 2021. Cortesia de New Art Foundation 
Weidi Zhang. RAY, 2021. Cortesia de New Art Foundation

Es atrevido, y no cierto, afirmar que la Inteligencia Artificial es autónomamente inteligente, pero lo cierto es que sí cuenta con capacidad de aprendizaje: modifica sus modos de funcionar a partir de la experiencia, esto es, procesa información y a partir de ella actúa. Una segunda sección de la exposición nos propone ahondar en el pensamiento que puede asociarse a las máquinas y en las posibilidades de dar forma física a la IA, desde Lovelace y Turing hasta los recientes aparatos complementarios a nuestro cerebro; veremos piezas como Myriad (Tulips) de Anna Ridler o Circuit training de Mario Klingemann, una instalación interactiva que investiga cómo estos artefactos entienden su entorno.

Anna Ridler. Myriad (Tulips), 2018
Anna Ridler. Myriad (Tulips), 2018

El desarrollo de la Inteligencia Artificial hoy puede concebirse como necesidad o como reto, pero en el pasado fue sueño y ambición. La novelada y filmada creación de seres autónomos e inteligentes responde a deseos y miedos humanos prácticamente ancestrales, presentes en el sintoísmo, la alquimia, el judaísmo o la literatura gótica del Romanticismo: nos referimos a los sistemas numéricos de diferentes culturas, a las imágenes del Golem, al arte combinatorio de Ramón Llull o al inevitable Frankestein de Mary Shelley.

Y culmina la exposición mirando hacia el futuro: adentrándose en los posibles caminos que cultura (arte, cine, literatura, música) y ciencia podrían adoptar si la Inteligencia Artificial continuara desarrollándose al nivel al que actualmente lo hace, y a las mencionadas repercusiones legales de ese desarrollo.

Como anticipo de este porvenir, se han reunido el álbum de Robert del Naja, de Massive Attack, Mezzanine, convertido en material genético con el fin de que perdure; Resurrecting the Sublime, proyecto en el que las artistas Alexandra Daisy Ginsberg, Sissel Tolaas y Christina Agapakis han trabajado junto a una compañía de biotecnología para preservar el olor de una planta hawaiana ya extinguida por la expansión de la ganadería; películas elaboradas con IA y proyectadas en el +RAIN Film Fest o la instalación de María Arnal Maria Choir, que invita al espectador a cantar para que su voz forme parte del próximo disco de esta autora.

Justine Emard. Co(AI)xistence, 2017. © Justine Emard / Adagp, París 2018
Justine Emard. Co(AI)xistence, 2017. © Justine Emard / Adagp, París 2018
Anna Dumitriu y Alex May. ArchaeaBot. © Vanessa Graf - Ars Electronica 2018
Anna Dumitriu y Alex May. ArchaeaBot. © Vanessa Graf – Ars Electronica 2018

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *