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Ar-T por Rocío García Beas

Ar-T por Rocío García Beas

by David Huertas
24 diciembre, 2013
Actualidad, Crítica y opinión
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Hablar de Arte es un concepto tan extenso como la infinitud de nuestra conciencia. Podríamos hablar de la evolución del Arte a lo largo de los siglos, cómo es un reflejo claro de toda la historia (desde las pinturas rupestres hasta la más pura abstracción del siglo XXI). Incluso de las particularidades de cada estilo, dentro del intervalo de tiempo en el cual surgieron y se desarrollaron.

Quizás antes de empezar a hablar de ello, deberíamos darnos cuenta de que hoy día hemos caído en el error (o nos han hecho caer en el error) de que a todo se le puede llamar Arte. Puede que sea debido a aquello que hemos escuchado alguna que otra vez, y es que “todo está inventado”, y que la novedad no sea más que una vuelta a un periodo anterior.

Pero si nos paramos a pensar y a analizar, a lo largo de la historia, todo son ciclos y repeticiones artísticas.

Aunque claro, el Arte es tan subjetivo… ¿Cómo medirlo? ¿Dónde está la línea que separa aquello que lo es, de lo que no?

He visto en incontables ocasiones las caras de asombro en algunas personas al conocer el valor de una obra artística dentro de una subasta, por ejemplo. Y la sorpresa era una expresión casi pintada con pincel en sus rostros. ¿Es por qué no entienden el Arte, o quizás sea debido a que no lo consideran cómo tal?

Una gran particularidad que engloba cualquier obra es que es Única, y su precio es sin lugar a dudas aquél que se está dispuesto a pagar por ella. Ni más, ni menos.

No existen dos Guernicas iguales, ni dos El Grito. Incluso su valor es impagable en numerosas ocasiones. No existen dos intervalos de tiempo donde el pintor sintiera la misma rabia en la misma pincelada, o donde el escultor golpeara la piedra, la madera o el metal con la misma fuerza. Incluso que el arquitecto dibujara sobre el papel el mismo concepto dos veces. Eso es lo que lo hace único.

Pero tampoco podemos olvidarnos de que el Arte no es sólo aquello que se subasta, está en un museo o se encuentra alzado en un plano turístico. ¿Qué decimos del teatro, del cine o de la ópera? ¿Acaso no es Arte también? Sigue existiendo esa cercanía con la obra, contemplativa y profunda. Un Arte que se mueve, que nos cuenta una historia. Igual de accesible que la visita a un edificio histórico, y que nos puede reportar la misma necesidad empática en el momento que la estamos buscando. ¿Y qué pensamos de la música y la literatura? ¿No forma Beethoven parte de la historia artística de la música clásica? ¿No fue Shakespeare un artífice escribiendo palabra tras palabra sobre un papel? ¿No nos cuentan, igualmente, una historia?

¿Qué es Arte hoy día y qué no lo es? Bueno, eso depende de los ojos que lo miren y de la empatía que nos produzca. Es tan subjetivo, me vuelvo a repetir, cómo incalculable.

Quizás a día de hoy lo más acertado sería preguntarnos ¿Qué nos hace sentir el Arte para llamarlo como tal? ¿A dónde nos lleva? ¿Es una vía de escape, o es el reflejo de una realidad actual? ¿Puede ser ambas cosas?

Lo que está claro es que no tiene porqué ser bello, puede producirnos incluso repulsión. Quizás ésa sea la finalidad de la obra, lo que el autor ha querido expresar con ella. O podríamos llamar bello a lo que no lo es a simple vista, y que lo hermoso esté camuflado en los trazos o los volúmenes.

Lo que sí tengo claro es que en el siglo en la que estamos, rebosantes de información a nuestro alrededor, el Arte es un sentimiento. Es una reacción que nos provoca una emoción, un gesto, un latido a destiempo. Un choque de realidades y una conexión plástica entre el autor y el observador.

Aquello que mueve una parte de nosotros y nos hace sonreír, acongojarnos o que dilata nuestras pupilas mientras nos hacemos eco en cada parte de la obra.

No a todo se le puede llamar Arte, no todo nos produce una exaltación de los sentidos. No todo tiene que ser perfecto ni realista, ni tan abstracto que ni los sueños sean reflejo de ello. El equilibrio se encuentra en la conexión y en la reproducción de las emociones. Al menos, esa es la conclusión a la que he llegado tras años de citas con diferentes obras, estilos, épocas y autores.

Ahora dime, ¿Qué es para ti el Arte? ¿Alguna vez te has hecho esa pregunta? De no ser así, puedes empezar hoy.

Rocío García Beas.

Promotora cultural y crítica

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