17 octubre, 2026

A cuentagotas. Breviario de la incertidumbre y el caos, el nuevo libro del colombiano Mario Torres Duarte (Editorial Castellares, Bogotá, 2026), es un recorrido fascinante de sesenta y seis microcuentos que juegan a ponernos el mundo de cabeza. Lejos de las historias de siempre, este volumen demuestra que no hace falta escribir páginas y páginas para atrapar al lector; al contrario, aquí cada texto funciona como una pequeña chispa que enciende un montón de ideas y preguntas sobre la vida diaria. La brevedad no es aquí un simple capricho de la forma, sino una herramienta de precisión concebida para sacudir la rutina y obligarnos a mirar la realidad desde un ángulo totalmente inesperado.

Para entender la propuesta de la obra, resulta fundamental comprender el concepto de «humorismo» que expone Héctor Martínez en el prólogo. No estamos frente a un texto lleno de chistes fáciles o humor pasajero, sino ante el humorismo en su sentido más hondo, aquel que entronca con la actitud humoral de Hipócrates y que encuentra a grandes maestros en la tradición literaria, como Luigi Pirandello, las greguerías de Gómez de la Serna, el tono cínico de Ambrose Bierce o los desvíos narrativos de Augusto Monterroso. Este humorismo busca hacernos pensar de otra manera mediante la combinación de la ironía, la ternura y el absurdo. Torres Duarte utiliza esta postura ante la vida para descolocarnos frente a lo cotidiano, una operación que se resume perfectamente en aquel microcuento donde somos como la iguana ciega que, sin embargo, contempla sobre la ciénaga la sombra de la Luna, una imagen conmovedora de cómo la imaginación es capaz de forjar mundos a nuestro antojo a pesar de nuestras propias limitaciones.

Los universos mínimos que construye el autor destacan por su asombrosa variedad temática y por su diálogo constante con la gran literatura, el arte, la filosofía y la mitología. Torres Duarte ironiza con el mundo del arte al sugerir que el universo era oscuro y aburrido hasta que llegó Van Gogh y lo pintó, o se sirve de la mitología para resolver el clásico dilema del movimiento al hacer que Aquiles por fin alcance a la tortuga, dedicándole un mordaz e insólito epitafio a Zenón de Elea.

El libro deja claro que le gusta jugar con nuestras expectativas. Hay textos muy divertidos que reflexionan sobre el propio oficio de escribir, como ese en el que un autor intenta recortar tanto su cuento de terror usando la «economía del lenguaje» que al final lo único que logra es dejar la hoja completamente en blanco. Este tipo de humor inteligente aparece en varias páginas, como en la anécdota del ladrón que es descubierto porque es el único en el pueblo que odia los espaguetis, demostrando que el autor sabe reírse de las costumbres humanas con mucha gracia.

Otro de los grandes aciertos de esta obra es cómo mezcla la vida, la muerte y la memoria sin solemnidades. Los fantasmas, los difuntos que abren los ojos dentro del ataúd al ver a sus enemigos, o los espejos que nos devuelven la sombra de tiempos pasados forman parte de un vecindario donde lo sobrenatural convive con total naturalidad con lo cotidiano. La muerte aquí se mira de frente y hasta con socarronería, como cuando se plantea que Dios será el único muerto que quede cuando los seres humanos nos hayamos extinguido.

Además, Torres Duarte tiene una sensibilidad tremenda para retratar los pequeños detalles de la naturaleza y los sentimientos. En sus manos, la lluvia se convierte en alguien que mira triste a una mujer tras la ventana, el viento nos trae olores que sabotean cualquier intento de olvido, y una simple canoa pasa a ser una «hamaca de agua». Imágenes tan potentes como la antes mencionada, una iguana ciega que contempla la sombra de la Luna sobre la ciénaga, resumen esa habilidad para encerrar universos enormes en apenas unas líneas.

Hacia el final, el libro nos regala estampas inolvidables sobre dobles identidades, amigos imaginarios que aseguran que nosotros somos los que no existimos, o peregrinajes absurdos en busca de un sabio que solo sabe responder a las preguntas con más preguntas. En conjunto, A cuentagotas es un libro muy disfrutable, ágil y profundo que nos recuerda que la brevedad, cuando está bien hecha, es una de las mejores herramientas para redescubrir el asombro ante el caos del mundo.

Ficha técnica: A cuentagotas. Breviario de la incertidumbre y el caos, de Mario Torres Duarte. Editorial Castellares (Bogotá, 2026), género microficción.

Mario Torres Duarte (Casabe, Barrancabermeja) es Licenciado en Matemáticas,  Editor de la Fundación Castellares y Director del programa Punto de Convergencia en sus diferentes versiones, con más de 400 eventos literarios realizados a través de 13 temporadas. En 2022 publicó el conjunto de cuentos y crónicas Todo pasó en abril (Código Casabe, Renascentro) y en 2025 un volumen de Obra reunida de Genaro Torres Guillén (Castellares).

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